martes 28 de diciembre de 2010

Nos hace falta ser más que polvo. Ser la esfinge que edifica el silencio.
Leticia Cortés

Fotografía: Juan Luis González


Siempre busco la manera de justificar
que te has ido
que no volverás
que fui Yo quien asesinó nuestra historia
Trato de entender las calles vacías y huecas
estar boca abajo
ahogar los resquicios de nuestras memorias
Sentir el lomo de los libros en las yemas
y saber que te has ido
que no volverás por nuestras páginas
Lo dijiste cientos de veces
"no volveré si te vas"
Y decidí irme
adentrarme en el jardín
en donde fui dejando
restos de la carne
como marcas
como huellas
para volver a ti
Tengo que aceptarlo
que fui Yo quien prendió la hoguera
quien se volvió esfinge
con la altura y la anchura exacta
para hacernos llorar
Tengo que aceptar que fui yo
quien recorrió tu laberinto para llegar a ti
y traicionarte
para volver a otro que no eras tú
y estar contigo aunque fuera sin ti
Y regresas y encontrar el librero vacío
Sin ti
Con la nostalgia del último abrazo
Del último “te quiero” sincero
Porque los “te amo”
Nunca nos quedaron
Nunca fueron de nuestra talla
Éramos experimentos del amor
Del sentimiento que quiso adentrarnos
Y se nos fugó por entre las piernas
Me basta con saber
Que me extrañas como yo te extraño
Que escribes con la misma intensidad con la que yo escribo
Que sigues siendo un trapecista
De este circo que es
Nuestro cuerpo
Y que sigues haciendo malabares
O brincas sin protección
Porque sabes que para nosotros
El amor siempre fue
La habilidad de saber morir
De saber morir….

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