De noche
mi cuerpo era una nube
escondida en el infinito.
Un vapor de fantasma
queriendo encontrar la salida.
Y el río reflejaba
las historias que cortaban la garganta.
Dicen
que los espíritus vuelven
para robarse el corazón
de aquellos que les pertenecieron.
Dicen
que las nubes nunca se van
porque son espíritus que esperan la noche.
Leticia Cortés
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1 comentarios:
Las nubes también son como el tocador de la luna
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