domingo 22 de febrero de 2009

(fragmento)
¡Arde el agua!
Tus dedos que cabalgan mi cuerpo.
Arde la lluvia,
el templo que son tus muslos.
Todo ceniza.
¡Arde!
el polvo que cimbra al mundo.
La cabeza inclinada que busca.
¡Arde!
el espacio lleno de flujos.
La lengua de la mariposa que grita.
Arden los montes.
El barro que formó
mi costilla derecha.
Arde la caída del árbol.
El espiral de tu boca
que busca mi boca.


Leticia Cortés

1 comentarios:

Perséfone dijo...

Lindo poema, me ha encantado. Bellas imágenes. Un saludo.

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